Y se nublan los cielos, cuando la dama de blanco se desliza suavemente sobre la cálida arena.
Y se nublan los cielos, cuando dos niños juegan con su alegría al son de una melodía.
Y se nublan los cielos, amada mía, cuando te robo un beso de una manera furtiva.
Y se nublan los cielos, cuando tus lágrimas caen, y me duelen tanto como si fueran mías.
Mónica Rubio Ochoa
22-jun-2016
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