jueves, 23 de junio de 2016

ESCUCHAR

ESCUCHAR
No hay nada más grato que poder escuchar la vida: las fuentes, las olas, la mar mediterránea, los niños alborotando y alborotados. Escuchar también los sabios consejos de unos buenos padres. Pero lo más lleno y bonito es escuchar los sonidos del amor. Soy una romántica con ideas sobre como sino se cuida el amor, va desapareciendo hasta extinguirse. Escuchar también bellas melodías en la radio, y escuchar todo lo que tenemos en nuestra cabeza: el sonido de la sabiduría. Cuanto más crecemos, más sabios nos hacemos y aprendemos a llevar la vida de forma más ligera. Aprendemos a relativizar los problemas y a ser cada vez más independientes, mejores hijos,  y en su caso, mejores padres. Escuchando te haces más solidario, más sano, con una mirada más blanca y nítida, y empiezas a retomar la vida bella como algo que se nos pega a la piel. Empezamos a escuchar los problemas de otros y es entonces cuando se hace más nimios los tuyos. Aprendes a vivir en un mundo creado para los pequeños o pequeñas grandes sabias. Pero todo eso que os he querido expresar no se alcanza hasta haber madurado en la vida, bellísima, vida.
Mónica Rubio Ochoa
23-jun-16


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