ESCUCHAR
No hay nada más grato que poder escuchar la vida: las
fuentes, las olas, la mar mediterránea, los niños alborotando y alborotados.
Escuchar también los sabios consejos de unos buenos padres. Pero lo más lleno y
bonito es escuchar los sonidos del amor. Soy una romántica con ideas sobre como
sino se cuida el amor, va desapareciendo hasta extinguirse. Escuchar también
bellas melodías en la radio, y escuchar todo lo que tenemos en nuestra cabeza:
el sonido de la sabiduría. Cuanto más crecemos, más sabios nos hacemos y
aprendemos a llevar la vida de forma más ligera. Aprendemos a relativizar los
problemas y a ser cada vez más independientes, mejores hijos, y en su caso, mejores padres. Escuchando te
haces más solidario, más sano, con una mirada más blanca y nítida, y empiezas a
retomar la vida bella como algo que se nos pega a la piel. Empezamos a escuchar
los problemas de otros y es entonces cuando se hace más nimios los tuyos.
Aprendes a vivir en un mundo creado para los pequeños o pequeñas grandes sabias.
Pero todo eso que os he querido expresar no se alcanza hasta haber madurado en
la vida, bellísima, vida.
Mónica Rubio Ochoa
23-jun-16
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