lunes, 30 de noviembre de 2015

TODOS SOMOS IGUALES

Hombres, mujeres, niños, enfermos, capacitados, todos somos iguales. Todos somos igualmente pecadores. Nos fijamos en unas u otras personas y siempre, sin quererlo, prejuzgamos, que si esta es así, que si el otro es asá. Pienso que en España no somos racistas aunque sí clasistas. Nos amoldamos en nuestra casa, buscamos la felicidad, y algunos la encontramos. Otros se pasan la vida bamboleándose de aquí para allá en busca de más dinero, más fama y más negocio. Es un punto de vista equivocado. Pienso que cada uno no debe juzgar al otro, ni burlándose, ni enfadándose de una manera desmesurada. Puedo decir, desde mi humilde opinión, que los que de verdad sufrimos, y le damos ese sentido al sufrimiento, propio de las personas que han luchado y visto de todo con estos mismos ojos, estos, como yo, que he salido de mil sufrimientos, nos reímos más, no hacemos cuenta de los chascarrillos del uno y del otro, procuramos hacer las cosas sin ofender y con decoro. Nos enamoramos, nos desenamoramos, vemos películas que nos tocan la fibra sensible, y otras violentas que nos hacen descargar la adrenalina, nos empezamos a cuidar y algunas personas, dejamos que nos cuiden. En fin, creo que el que ve lo malo de las sociedades, el terror, el miedo, aprende a ser remanso de paz y tranquilidad cuando llega a su madurez completa. Nos reímos de las cosas que verdaderamente son graciosas, y salimos todos los días con la imperiosa necesidad de ser cada vez más buenas personas. Al menos, yo lo intento. ¿Qué meto la pata? sinceramente sí, pero es bonito empezar los días con alegría y buen humor. Y ya os lo digo, que yo he encontrado la felicidad en mi Credo, y a veces sólo a veces he sufrido la maledicencia de unos cuantos. Sé que otros de manera velada me han intentado ayudarme, y capto los guiños, lo reconozco, pero no puedo clonarme y ser otra persona. Yo lo reconozco he encontrado en mi ferviente Fe mi refugio y es tan válido como otros puntos de vista. Repito la Iglesia no te juzga, Jesucristo apoya especialmente a los más necesitados. Y siempre que he podido he ayudado en todo como dicen las bienaventuranzas, para hoy me quedo sólo con esta: "Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados". En fin, sé que me he vuelto a enrrollar como una persiana, besosssssss, bloggeros mudos. Mónica Rubio Ochoa 30-nov-2015

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