jueves, 25 de junio de 2015
ALEJANDRA
ALEJANDRA
Sentía la mujer que los libros le pesaban encima de su cabeza y que los contenidos eran cada vez más farragosos. Era difícil volver a estudiar en la plenitud de la vida y con un intelecto que rallaba con la superdotación :.,Libros de historia, de médicos, de economía, de aventuras ya había leído. Pero se olvido de disfrutar. Ella era así ,disfrutaba husmeando y aprendiendo cosas nuevas. Y siendo, Alejandra muy docta y aplicada apenas se había dado cuenta de una cosa, necesitaba salir a divertirse, pero era difícil elegir con quien. Le encantaba su extravagante genialidad y conservaba el espíritu de su juventud. Y había vuelto a sentir mariposas en el estómago al presentarse a cada nuevo examen. Como ya sabía se pierde la sinapsis y con ello las destrucciones de las neuronas a partir de los cuarenta. Ella tenía la cara d e esas que sólo se hacen una vez: una cara con encanto. Utilizaba su mente como una calculadora y era muy aplicada y responsable. A veces era como una niña agazapada y otras se convertía en un trueno, pidió las estrellas y Dios le trajo el mundo. Mas no le importaban ya sus amores juveniles, ni las tonterías de adolescente. No encontraba a nadie que estuviese a su altura, ya que su mente rápida cazaba al vuelo los hombres buenos de los niñatos. Y siendo sólo una sencilla persona, y no haciendo caso a nadie se había generado un run -run. Va siempre sóla-murmuraban las gallinas en su gallinero, siempre está leyendo, y ella las escuchaba sin darles importancia pues comentarios siempre había habido , es una bruja, decían todos y así siguió en run run, se enteró de los miles de apodos que le habían puesto, y pensó:
Lo dejaré correr, pues ella sabía que con el tiempo todo se pondría en su sitio. Ella era ya inmune a la maledicencia de la gente y su bondad infinita la hacía ser una mujer especial
25-VI-2015
Mónica Rubio Ochoa
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