domingo, 24 de abril de 2016
CUANDO PASAN LOS AÑOS
llega un momento de la vida, cuando pasan los años, que importa más, o al menos para mí, la buena educación, y no juzgo a nadie. Te haces más rica culturalmente, y aprendes a manejarte por la vida con mucho cuidado y mano izquierda. Lo que yo escribo aquí, sencillamente empezó bien, y como veis sigue estando todo correctamente. Estoy en una etapa de crecimiento espiritual. Y me gusta. Estoy contenta y feliz, pero por los logros conseguidos por mi misma. Es verdad que voy a misa, y la disfruto, me siento con una "fe viva y nueva" que aunque algunos no lo piensen somos una inmensa minoría los católicos. Estoy contenta y agradecida al Señor por haber cuidado de mí en todos los avatares con los que he pasado por la vida. Tengo que decir que no envidio a nadie, ya sé que es algo raro pero no quiero dinero, ni una posición relevante,. me conformo por ser yo misma. ¿Qué soy habladora? lo sé. Pero también soy auténtica, y tengo una fibra sensible que me hace tomarme en serio todo lo que se refiere a mi mundo interior. No soy perfecta, nadie lo somos. Yo he perdido muchas veces en la vida, pero como digo, la vida es preciosa. Y disfruto cada momento como si fuera un don. La gente, ¡claro que cambiamos! Algunos a mejor y otros a peor. Pero sobrevivimos como buenamente podemos y nos reímos de las mismas cosas. Es verdad, que con los años, aunque yo quisiera tener más vida social, se van dejando buenos compañeros y compañeras, o te van dejando. En mi caso suele ser lo segundo. Vengo feliz de Madrid, de la comunión de dos sobrinos. Y nada, hoy he estado con mi amiga del alma ¿se puede pedir más?. No. Con esto que os he contado soy profundamente feliz. Creo que todo el mundo es capaz de enmendar sus errores y aprender de ellos. ¿Sabéis donde radica la felicidad? En el corazón de cada uno de nosotros, si sabemos utilizarlo para el bien. Besitos seguidores mudos:
Mónica Rubio Ochoa
24-abril-2016
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario