La tristeza hoy inunda mi alma y mi corazón, y no creo que haya hecho nada malo para la prueba tan dura por las que estoy pasando. En mi deje de melancolía hay una buena mujer, muy sufrida y que antepone su coraje y a los suyos. Parece y voy a ser clara que la gente se pasa conmigo, hoy grito con todas mis fuerzas: ¡Energúmenos!, no había visto esa falta de caridad, pero en fin: nadie es profeta en su tierra.
Una buena cristiana
Mónica Rubio Ochoa
2-IV-2015
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