GRIZLY CONTRA SARA
El oso grizzly tenía atemorizado a una ciudad de Texas. Se comía las ovejas de los pastores, las vacas del ganadero y los caballos de los granjeros. Fue entonces cuando la alcaldesa Sara Peterson decidió convocar a sus conciudadanos en asamblea. Entre todos se votó para contratar a aquellos que sabían manejar mejor el rifle. Ella misma formó parte de los elegidos pues era una muy buena tiradora. El grupo fue de batida durante todo el día. Estaba oscureciendo y la “Peterson” como la conocía todo el mundo dijo con enérgica voz:
- Volvemos a casa. Mañana continuaremos-
Fue en ese preciso instante cuando el oso apareció como surgiendo de la nada a tres metros tras ellos. Hizo un sonido tan aterrador que les puso a todos el vello de punta y se dieron inmediatamente la vuelta. Uno de los cazadores, al volverse lo tenía ya encima de él.
-Socorro- gritó asustado
El oso de un manotazo se deshizo de su escopeta. Sara ordenó:
-Al suelo, todos al suelo-
Todos, ipso facto, hicieron lo que les había mandado.
El oso estaba a punto de matar al cazador contra el que se revolvía. Sara, a quien le temblaba el pulso disparó y la bala fue a incrustarse entre ojo y ojo del gran mamífero. Ella gritando de alegría exclamó:
- ¡Chicos, arriba!; ¡Se terminó el problema!
- Bravo- gritaron los hombres
Ella volvió a tomar la palabra y dijo:
Llevémonos a Zac a la enfermería y después vayámonos al bar de Pit a celebrarlo, por cierto, ¡paga él!
Pit, que era otro de los de la cuadrilla exclamó:
-¡Por supuesto!
Y así acaba mi pequeño relato de un gran oso, una gran chica y unos pistoleros.
Valencia, 29-septiembre-2010
Fdo: Mónica Rubio Ochoa
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