Lloré
y de mis lágrimas salieron
un manantial de agua viva
Confié en Dios,
y me di cuenta de todo mi ser
Amé a un imposible, perdí,
aunque los recuerdos perduran
Lloré
y de mis lágrimas salieron
rencores, y lamentos
mas hoy sé que Yaheh no me abandonó
Lloré pero abrace con mis delicadas manos al tesoro que hay entre mis manos:
mi propio corazón rasgado.
Mónica Rubio Ochoa
10-febreo-2016
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