martes, 12 de enero de 2016
LA PACIENCIA
La paciencia, como se ha dicho siempre es la madre de la ciencia. Llega un momento en la vida en la que has de tener paciencia, y aunque el Santo Job, no es santo de mi devoción. Pasan por mí días buenos y malos, y aunque yo quisiera muchas cosas, como en todo en la vida se ha de tener paciencia. Aprendo a escuchar, aprendo a vivir, aprendo a subsistir,aprendo a rezar con más devoción que nunca, y aprendo a ser cada día mejor persona. Todos debemos aprender, y eso se adquiere con la sabiduría y la experiencia propia sobre la vida, que no sale todo como tu quieres, sino que aprendes a escuchar el silencio, es decir, a tu conciencia: ella te dicta lo que está bien, y lo que está mal. Y sabes discernir perfectamente estas dos opciones, seas quien seas. En realidad yo soy un borreguito más en este inmenso rebaño de gente que juntos formamos una colectividad humana. Me gusta lo sencillo, y a veces soy ambiciosa pero sólo en retos intelectuales. No me he alegrado tanto y he madurado como en estos últimos años. Aprendía a escribir cosas interesantes y de aventuras trabajando con ello. Es por eso que tengo capacidades cognitivas muy altas, y memorizo todo lo que ha pasado con mi vida desde que tengo uso de razón, es decir desde los dos años más o menos. Hoy sólo le pido a Dios que lo bello venga a mi vida, que los problemas se alejen de mi familia, y que pueda volver a ser como era yo siempre: introvertida y alegre. En fin, después de esta perorata buenas noches a todos, seguidores mudos:
Mónica Rubio Ochoa
12-enero-2016
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