Quemando mis naves
quedé libre de ataduras
soñé con un mundo nuevo
donde la paz y el amor prevalecían
Quemando mis naves
escuché la mar bravía
empecé todo de nuevo
y suspiré de alegría
Quemando mis naves
encontré la felicidad
que me merecía
¿Sola o acompañada?
El destino tiene mucho que decir
todavía
2-sep-2015
Mónica Rubio Ochoa
No hay comentarios:
Publicar un comentario