miércoles, 18 de febrero de 2015
Delicadeza
En esta sociedad donde los Jóvenes están falta de ética y moral, por mucho que les fastidie, aparezco yo, una buena mujer, sencilla en sus gustos pero con mucho carácter. No creo en el amor, he sido y seré la última romántica, pero cuando lo has pasado mal en esta vida, hablo de gran sufrimiento de alma, pues llega un momento en que la rebeldía exhala de mi por todos mis poros de la piel. llevo más de veinte años enamorada de un imposible, que se casó enamorado de mi. He sido fiel a su recuerdo, y aún me duele. Y no sé como pasar página. Soy un cerebro, pero tengo el corazón demasiado blando. ¿Complicado de entender? no, menos mal que me refugio en mi credo y en mi fe. Soy delicada, y lo que más me gustaría es casarme. Lo que no sé es con quien...sigo esperando. En fin quizá sea siempre una soltera con vocación de casada. Es la rueda de la vida. Y, aunque no lo parezca, vengo de buena familia y soy como todas las mujeres, pero tengo alma de niña. En la vida he cometido errores, ¿y quien no? Sólo añoro la delicadeza pues delicada soy y estoy. Tengo suerte en una cosa, o en muchas ¿Por qué no decirlo? Pero las malas lenguas y la murmuración ha rebotado sobre mi con efecto boomerang. Adoro a los niños y a los perros. Creo que tengo un buen don con los niños...tengo ocho sobrinos maravillosos, y ojalá hubiera tenido hijos. Quizá sea demasiado tarde, porque no creo en el sexo sin amor. El amor, el perdóin cristiano, mi claridad de ideas me hacen ser una buena mujer y seguro que al final, esto es un futurible, sería una buena esposa...
Mónica
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